22 Ago NASA sugiere que en el pasado pudo existir vida en Ceres
El planeta enano es frío en la actualidad, pero una nueva investigación dibuja un panorama en el que Ceres albergó una fuente de energía profunda y duradera que pudo haber mantenido condiciones habitables en el pasado.
Una nueva investigación de la NASA sugiere que Ceres pudo haber tenido una fuente persistente de energía química: los tipos adecuados de moléculas necesarias para alimentar ciertos metabolismos microbianos.
Ceres es el mayor cuerpo del cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter, y aunque no se ha encontrado prueba directa de vida, la investigación apoya la idea de que en el pasado Ceres pudo haber albergado vida microbiana.
Agua, sales y moléculas de carbono
Los datos científicos de la misión Dawn de la NASA, que finalizó en 2018, ya habían mostrado que las regiones brillantes y reflectantes de la superficie de Ceres están compuestas principalmente de sales dejadas por materia líquida que ascendió desde el subsuelo.
Un análisis posterior, en 2020, descubrió que la fuente de este líquido era un enorme reservorio de salmuera, o agua salada, bajo la superficie.
En otras investigaciones, la misión Dawn también reveló evidencias de que Ceres contiene material orgánico en forma de moléculas de carbono. Estas son esenciales, aunque no suficientes por sí solas, para sustentar células microbianas y aumentar la posibilidad de vida en Ceres.
La presencia de agua y de moléculas de carbono son dos piezas fundamentales en el rompecabezas de la habitabilidad de Ceres. Ahora, los nuevos hallazgos aportan una tercera: una fuente duradera de energía química
Esta fuente de energía podría haber hecho posible la supervivencia de microorganismos en el pasado remoto de Ceres. Esto no implica que haya existido vida en Ceres, sino que había “alimento” disponible para que la vida hubiera podido surgir allí.
Calor por desintegración radiactiva
En el estudio, los autores construyeron modelos térmicos y químicos que simulan la temperatura y composición del interior de Ceres a lo largo del tiempo.

Descubrieron así que, hace unos 2.500 millones de años, el océano subterráneo de Ceres pudo haber tenido un suministro constante de agua caliente con gases disueltos procedentes de rocas metamorfizadas en el núcleo rocoso.
El calor provenía de la desintegración de elementos radiactivos en el interior rocoso del planeta enano, un proceso interno que se cree común en nuestro sistema solar y que habría favorecido condiciones para la vida en Ceres.
“En la Tierra, cuando agua caliente procedente de grandes profundidades se mezcla con el océano, el resultado suele ser un banquete para los microbios, una auténtica fuente de energía química. Así que podría tener grandes implicaciones si pudiéramos determinar si el océano de Ceres tuvo un influjo de fluidos hidrotermales en el pasado”, señala Sam Courville.
Un enfriamiento progresivo
El Ceres que conocemos hoy es poco probable que sea habitable, ya que es más frío, con más hielo y menos agua que en el pasado.
En la actualidad, la desintegración radiactiva dentro de Ceres no genera suficiente calor para impedir que el agua se congele, y el líquido que permanece se ha convertido en una salmuera concentrada.
El periodo en el que Ceres tuvo mayores probabilidades de ser habitable fue entre 500 millones y 2 mil millones de años después de su formación, hace entre 2.500 y 4 mil millones de años, cuando su núcleo rocoso alcanzó su máxima temperatura.
Fue entonces cuando fluidos cálidos se habrían introducido en el agua subterránea de Ceres, aumentando el potencial de vida en Ceres.
El planeta enano tampoco cuenta con el beneficio del calentamiento interno generado por la interacción gravitatoria con un planeta grande, como ocurre con Encélado (luna de Saturno) y Europa (luna de Júpiter).
Por ello, el mayor potencial de Ceres para contar con una fuente de energía que impulsara la habitabilidad y, por tanto, la posibilidad de vida en Ceres, queda circunscrita a su pasado remoto.
Lunas heladas y planetas enanos
Este resultado también tiene implicaciones para los objetos ricos en agua en el sistema solar exterior, como las lunas heladas y planetas enanos de tamaño similar a Ceres (unos 940 kilómetros de diámetro).
Muchos de estos objetos similares a Ceres no poseen un calentamiento interno significativo debido a la atracción gravitatoria de otros planetas, pero pudieron haber tenido también un periodo de habitabilidad en su historia.
Este hecho abre la puerta a reflexionar no solo sobre si hubo o no vida en Ceres en su pasado remoto, sino también en otros mundos helados de nuestro sistema solar.
Fuente: NASA: Ceres May Have Had Long-Standing Energy to Fuel Habitability



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