04 Ago Constelación de Hércules: Mitología e historia
La constelación de Hércules es la quinta más grande del firmamento y recibe su nombre de la versión romana del héroe griego Heracles. Aunque carece de estrellas muy brillantes, es conocida desde la antigüedad más remota, y ha formado parte de los mitos celestes de muchas culturas.
Constelación de Hércules: Historia y ubicación
La constelación de Hércules es una de las más antiguas y conocidas del cielo, a pesar no contener estrellas de primera magnitud. Su estrella más brillante, Kornephoros (Beta Her), es de tercera magnitud (2.77).
La constelación originalmente se conocía como «el Arrodillado», nombre al que todavía hace mención la estrella Rasalgethi (Alfa Her), cuyo significado en árabe es «la cabeza del Arrodillado».

En las representaciones tradicionales, la estrella Rasalgethi (Alfa Her) marca la cabeza de Hércules. Un destacado asterismo llamado «Clave de Bóveda» o «Piedra Angular», marca su torso.
Hércules se representa con su rodilla sobre la cabeza de Ladón, el dragón custodio del jardín de las Hespérides al que venció en el undécimo de sus trabajos. Ladón está representado por la constelación Draco (el Dragón).
Constelación de Hércules: Mitología
La constelación de Hércules es conocida desde hace al menos 3 mil años. Los antiguos babilonios ya la incluían en sus mapas estelares, y la identificaban con el héroe Gilgamesh.
Más tarde, los griegos asociaron esta constelación con Heracles, su legendario héroe. Fue luego adoptada por los romanos, quienes la denominaron «Hercules» en honor a la versión romana de Heracles.
También aparece en las tradiciones astronómicas de los antiguos egipcios y más tarde en las culturas islámicas, que preservaron y transmitieron gran parte del conocimiento astronómico griego.
Hércules (Heracles) y el mito de la redención
En la mitología griega, la constelación de Hércules se asocia con el undécimo y penúltimo trabajo de Hércules. Este consistía en robar las manzanas doradas del jardín de las Hespérides, para lo cual antes tenía que derrotar a Ladón, el dragón que las custodiaba.
Ladón está representado por la constelación de Draco (el Dragón) y Hércules se representa arrodillado sobre su cabeza, sometiéndolo, en una pose victoriosa.
El hijo ilegítimo
Zeus, el rey de los dioses, tuvo una aventura con Alcmena, una mortal. Para asegurarse de que su hijo fuera un héroe, Zeus hizo que la noche de su concepción durara tres veces más de lo normal.
Hércules nació con una fuerza descomunal, un rasgo que no pasó desapercibido para Hera, la esposa de Zeus. Esta, furiosa por la infidelidad de su esposo y temerosa del poder que su hijo ilegítimo podría tener, intentó destruir a Hércules.
Hera envió entonces dos serpientes a su cuna, pero el bebé Hércules mostró su extraordinaria fuerza al estrangularlas con sus manos. A medida que Hércules creció, su fuerza y valentía se hicieron legendarias.
El hechizo de Hera
Hércules se casó con Mégara, hija del rey de Tebas, con quien tuvo varios hijos. Sin embargo, Hera le lanzó un hechizo de locura, llevándolo a asesinar a su esposa e hijos en un arrebato de furia incontrolable.
Devastado por sus acciones y buscando expiación, Hércules consultó al oráculo de Delfos, que le dijo que debía servir al rey Euristeo durante doce años y realizar diez trabajos aparentemente imposibles.
Más tarde, estos diez trabajos se convertirían en doce, debido a que dos de ellos fueron considerados no válidos por Euristeo.
Los doce trabajos
Estos trabajos, conocidos como los «Doce Trabajos de Hércules», lo llevaron a enfrentarse a bestias monstruosas, dioses enfurecidos y tareas sobrehumanas.
En sus diez primeros trabajos, Hércules mató al león de Nemea; derrotó a la Hidra de Lerna; capturó a la cierva de Cerinia y al jabalí de Erimanto; limpió los establos de Augías en un solo día; expulsó a las aves del Estínfalo; capturó al toro de Creta; domó a los caballos devoradores de hombres de Diomedes; se apoderó del cinturón de Hipólita y robó el ganado del gigante Gerión.
Y en sus dos últimos trabajos adicionales, Hércules robó las manzanas doradas del jardín de las Hespérides y capturó a Cerbero, el perro guardián del inframundo.
El jardín de las Hespérides
En su undécimo trabajo, Hércules tenía que robar las manzanas doradas del jardín de las Hespérides. Estas manzanas otorgaban la inmortalidad y crecían en un árbol sagrado, custodiado por las ninfas Hespérides. Estas eran hijas de Atlas, el titán condenado a sostener el cielo eternamente.
Hera, la celosa esposa de Zeus, había encargado al dragón Ladón, una criatura inmortal de cien cabezas, la protección del jardín y de su preciado fruto. La ubicación del jardín era un misterio para casi todos, así que Hércules emprendió un largo viaje en su búsqueda.
Durante su travesía, Hércules se encontró con Prometeo, el titán encadenado en el Cáucaso, y condenado por Zeus por haber otorgado a los hombres el fuego, un don muy valioso que previamente había robado del Olimpo.
La condena de Prometeo consistía en que un águila devoraba su hígado diariamente. Este se regeneraba hasta el día siguiente, en que volvía a ser devorado, y así por toda la eternidad.
Pero Hércules mató al águila, liberando así a Prometeo de su condena. En agradecimiento, Prometeo le reveló la ubicación del jardín.
Hércules finalmente llegó al jardín y se enfrentó a Ladón, el dragón de cien cabezas. La criatura era temible, capaz de mantener a raya a cualquier intruso con su ferocidad y su vigilancia perpetua.
Hércules mata a Ladón y roba las manzanas
Pero Hércules, con su fuerza inigualable y su determinación, no se dejó intimidar. Desenvainó su arco y disparó una flecha envenenada con la sangre de la Hidra de Lerna, que había matado en uno de sus trabajos anteriores.
La flecha atravesó a Ladón, y el dragón, a pesar de su naturaleza inmortal, sucumbió al veneno. Las Hespérides, asustadas por la muerte de Ladón, no ofrecieron resistencia, mientras Hércules robaba las manzanas doradas del árbol sagrado.
Con las manzanas en su poder, Hércules regresó a Micenas para presentárselas a Euristeo. Sin embargo, debido a la naturaleza sagrada de las manzanas, Euristeo, temeroso de provocar la ira de Hera, decidió no conservarlas.
Atenea, la diosa de la sabiduría y protectora de Hércules, intervino y devolvió las manzanas al jardín de las Hespérides, restaurando así el orden divino.
Hércules asciende al Olimpo y se convierte en un dios
Hércules muere debido a un veneno que su esposa Deyanira, engañada por el centauro Nessos, le había dado sin saberlo. Al ponerse una túnica impregnada con el veneno, Hércules sufre un dolor insoportable, que lo lleva a querer morir para liberarse de él.
Construye entonces una pira funeraria en el monte Oeta y allí, al ser consumido por el fuego, su alma inmortal asciende al Olimpo, donde es recibido como un dios, dejando atrás su sufrimiento y encontrando la redención en la divinidad.
Constelación de Hércules: Estrellas principales
La constelación de Hércules se reconoce fácilmente por el asterismo «Clave de Bóveda», formado por Eta, Zeta, Epsilon y Pi Her.
Rasalgethi (Alfa Her), «la Cabeza del Arrodillado», se encuentra en la esquina inferior izquierda. Kornephoros (Beta Her), la estrella más brillante de la constelación, está justo a su derecha un poco más arriba.
Gamma Her está debajo de Kornephoros y Delta Her está abajo y a la izquierda del centro.
Kornephoros (β Her, Beta Herculis)
Kornephoros es la estrella beta, a pesar de ser la más brillante de la constelación de Hércules. Rasalgethi es la estrella Alfa debido a que se encuentra en la cabeza de «el Arrodillado», al que hace mención su nombre en árabe.
Kornephoros en griego significa «el portador del garrote», haciendo así referencia al propio Hércules portando una de sus poderosas armas.
Es una gigante amarilla, relativamente fría (4.900 K) de clase G (G7), a 148 años luz de distancia. Tiene una luminosidad 175 veces mayor que la del Sol y un radio casi 20 veces mayor que el solar.
Como gigante, Kornephoros está evolucionando rápidamente, y ahora probablemente esté fusionando helio en su núcleo para formar carbono y oxígeno. Kornephoros comenzó su vida como una estrella caliente de la secuencia principal de clase B.
Es una fuente significativa de rayos X que revela algo de actividad magnética y tiene una mayor abundancia relativa de nitrógeno con relación al carbono.
Un sistema binario
Kornephoros tiene una estrella compañera, pero no se ve y solo se conoce a través del efecto gravitacional que ejerce sobre ella. Esta compañera, sobre la cual casi no se sabe nada, probablemente tenga una masa un poco mayor que la del Sol.
Con una masa casi tres veces la del Sol, Kornephoros no es lo suficientemente masiva como para explotar como supernova, y finalmente morirá como una enana blanca.
ζ Her (Zeta Herculis)
Con una magnitud de 2.81, Zeta Her es la segunda estrella más brillante de la constelación de Hércules. Sin embargo, Bayer le dio la sexta letra del alfabeto griego. Se encuentra a 35 años luz de distancia de la Tierra.
Estrella doble
Zeta Her A tiene una compañera de sexta magnitud (5.53), Zeta Her B, a solo un segundo de arco aproximadamente.
Zeta Her A es una subgigante de clase G (G0) con la misma temperatura (5.780 K) que el Sol. Es 6 veces más luminosa que el Sol, y tiene un radio 2,5 veces mayor.
Con una masa un 50% mayor que la del Sol, Zeta Her A ya ha dejado de fusionar hidrógeno en su núcleo.
Zeta Her B es una enana de hidrógeno de clase G (G7), un 65% más luminosa que el Sol y con un 85% de la masa solar. Orbita con un período de 34,5 años a una distancia media de 15 UA, un 50%, más lejos que Saturno del Sol.
Una alta excentricidad orbital hace que la separación entre ambas oscile de 21 UA a 8 UA. En estas condiciones, es muy improbable la existencia de planetas orbitando a su alrededor.
δ Her (Delta Herculis)
Con una magnitud 3.14, Delta Her es la tercera estrella más brillante de la constelación de Hércules, prácticamente empatada en brillo con Pi Her. Se encuentra a 79 años luz de distancia de la Tierra.
Aunque catalogada como subgigante de tipo espectral A3IV, Delta Her es en realidad una estrella doble, con tres posibles acompañantes. Está formada por dos estrellas enanas bastante jóvenes en la secuencia principal.
Sistema doble, que no quíntuple
La pareja Delta Her A, formada por Delta Her Aa y Ab, está separada por solo 0.06 segundos de arco, o 1,45 UA. Tiene un período de rotación de al menos 335 días y se requiere un interferómetro sofisticado para poder separarlas.
Delta Her Aa es una estrella blanca de la secuencia principal. Tiene una magnitud 3.49 y una temperatura superficial de 8.500 K. Es 18.5 veces más brillante que el Sol y tiene un radio 2.0 veces el solar.
La estrella gira rápidamente, con una velocidad de rotación ecuatorial de 270 Km/s y un período de rotación de unas nueve horas. Tiene una masa de 2 soles y una edad de 370 millones de años, un tercio de su vida útil como estrella de fusión de hidrógeno.
La compañera, Delta Her Ab, probablemente sea una enana de clase F (F0) con una temperatura de 7.500 K, una luminosidad de 6.8 soles, un radio de 1.5 veces el solar y una masa de 1.6 soles.
Delta Her B (magnitud 8), Delta Her C (magnitud 10), y Delta Her D (magnitud 11), se encuentran a 12, 172 y 192 segundos de arco de Delta Her A respectivamente. Esto le da al conjunto una apariencia visual de sistema quíntuple.
Sin embargo, el movimiento de Delta Her B, C y D no coincide con el de Delta Her A, por lo que se concluye que no es un sistema quíntuple ligado gravitacionalmente, sino doble, con tres coincidencias de línea de visión.
Constelación de Hércules: Asterismos
El asterismo «Clave de Bóveda», «Piedra Angular» o «Trapecio de Hércules», representa el torso de Hércules. Está formado por cuatro estrellas de magnitudes 3 y 4: Pi, Eta, Zeta y Epsilon Herculis, siendo Zeta Her la más brillante del cuarteto.

Constelación de Hércules: Objetos más interesantes
En la constelación de Hércules se encuentra Messier 13, el famoso «Gran Cúmulo de Hércules», así como M92, otro brillante e imponente cúmulo globular que, sin embargo, pasa desapercibido debido a la fama de M13.
- M13 (NGC 6205), cúmulo globular «Gran Cúmulo de Hércules».
- M92 (NGC 6341), cúmulo globular.
- NGC 6229, cúmulo globular.
- NGC 6210, nebulosa «Tortuga».
Gran Cúmulo de Hércules (M13) (NGC 6205)
Messier 13 o «Gran Cúmulo de Hércules», es considerado el cúmulo globular más espectacular del hemisferio norte. Fue descubierto por el astrónomo inglés Edmond Halley en 1714.
Charles Messier lo añadió a su catálogo en 1764, pero estaba convencido de que el objeto nebuloso no contenía estrellas. Debido a que están tan densamente agrupadas, las estrellas del cúmulo no fueron resueltas hasta 1779.
En efecto, cerca del núcleo, la densidad estelar es unas cien veces mayor que la de nuestro vecindario solar. En 1787, Sir William Herschel lo describió ya como «un cúmulo de estrellas muy hermoso, extremadamente comprimido en el centro, y muy rico».
Con una magnitud de 5.8, M13 es apenas visible a simple vista, pero puede observarse con prismáticos. Se encuentra a un tercio de la distancia entre Eta y Zeta Her, las dos estrellas más occidentales del asterismo «Clave de Bóveda».
Un brillante cúmulo globular
M13 aparece grande y brillante en el cielo porque está relativamente cerca para ser un cúmulo globular, a unos 25 mil años luz de distancia. A esta distancia, su diámetro angular de 23′ corresponde a 145 años luz.
Pero M13 también es intrínsecamente brillante, con una magnitud absoluta de -8,7, correspondiente a una luminosidad de 250 mil soles. M13 contiene varios cientos de miles de estrellas, siendo la más brillante de todas la variable V11, con una magnitud aparente de 11,95.
A diferencia de los cúmulos abiertos, los cúmulos globulares están estrechamente unidos por gravedad y contienen estrellas muy viejas, en su mayoría rojas. M13 tiene una edad de unos 12 mil millones de años, por lo que es casi tan antiguo como la Vía Láctea.
Las estrellas dentro de M13 están tan densamente agrupadas que pueden llegar a chocar entre sí e incluso formar nuevas estrellas, llamadas «rezagadas azules». Estas son brillantes y azules, y por ello parecen más jóvenes que las estrellas en su entorno.
Cúmulo M92 (NGC 6341)
Messier 92 es uno de los cúmulos globulares más brillantes del hemisferio norte. Sin embargo, a menudo es pasado por alto por los aficionados a la Astronomía debido a su proximidad con el aún más espectacular Messier 13.
M92 fue descubierto por Johann Elert Bode en 1777. Charles Messier lo redescubrió de manera independiente y lo catalogó en 1781. Pero fue William Herschel el primero en resolver sus estrellas, en 1783.
M92 es visible a simple vista en noches oscuras, y con una magnitud de 6.3, es solo ligeramente más débil que M13. Es un tercio más pequeño que este, con un diámetro angular de 14′. Se encuentra a unos 6,5 grados al noreste de Pi Her.
Debido a la precesión del eje de la Tierra, el Polo Norte pasa a menos de 1° de este cúmulo en un ciclo de unos 26 mil años. De este modo, M92 se convertirá en el «Cúmulo del Norte» en unos 14 mil años, como ya lo fue hace unos 12 mil años (14 + 12 = 26).
Un poco más lejano y pequeño que M13
M92 está a 27 mil años luz de distancia, solo un poco más lejos que su vecino más brillante M13, y es intrínsecamente más pequeño y más tenue que él, con un diámetro de unos 100 años luz.
Su magnitud absoluta es de -8.1, equivalente a una luminosidad de 150 mil soles (el 60% de la de M 13), y tiene una masa de unos 330 mil soles.
Las estrellas de M92 son excepcionalmente pobres en hierro y otros elementos más pesados que el hidrógeno. Esto sugiere que M92 se formó antes de que el gas y el polvo de nuestra galaxia se enriquecieran con elementos pesados.
Por lo tanto, M92 es excepcionalmente antiguo, incluso para un cúmulo globular. M92 puede ser un poco más joven que M13, o tener unos 12 mil millones de años de antigüedad.
Se han descubierto solo 16 estrellas variables en este cúmulo globular, 14 de las cuales son del tipo RR Lyrae. Una es del tipo W Ursae Majoris, y una de las pocas binarias eclipsantes encontradas en un cúmulo globular.
Encontrar sistemas binarios en estos densos aglomerados estelares es muy difícil, debido a que los frecuentes encuentros cercanos entre estrellas los terminan perturbando y destruyendo finalmente.
Cúmulo NGC 6229
NGC 6229 es un cúmulo globular a unos 80 mil años luz, en los confines de la Vía Láctea. Fue descubierto por el astrónomo germano-británico William Herschel en 1787.
Se encuentra a unos 8,5 grados al noreste de Eta Her, en línea con Zeta y Eta Her y, las dos estrellas más occidentales del asterismo «Clave de Bóveda», prolongando una vez aproximadamente la distancia que las separa.
Con una magnitud visual de 9.86, NGC 6229 puede observarse con la ayuda de un pequeño telescopio.
¿Núcleo remanente de una antigua galaxia?
NGC 6229 es un cúmulo globular de baja masa con una compleja composición de hierro.
Los elementos ligeros muestran las correlaciones y anticorrelaciones clásicas que se extienden hasta el silicio, pero el cúmulo posee una gran brecha en el plano de oxígeno-sodio, que separa a las estrellas de primera y segunda generación.
NGC 6229 también tiene una abundancia inusualmente baja de [Na, Al/Fe], lo que es consistente con un origen por acreción.
Una comparación con M54 y otros cúmulos de Sagitario sugiere que NGC 6229 podría ser también el núcleo remanente de una antigua galaxia enana esferoidal.
Nebulosa «Tortuga» (NGC 6210)
NGC 6210 es una nebulosa planetaria muy pequeña, de 0,3 x 0,3 minutos de arco, pero muy brillante (magnitud 8.8). Fue descubierta en 1825 por el astrónomo alemán Friedrich Georg Wilhelm Struve.
Su forma recuerda a una tortuga que se ha tragado una concha (con mucha imaginación, eso sí), de ahí su nombre. Se encuentra a unos 4 grados al este de Kornephoros (β Her).
Una tortuga con una concha en su interior
Se estima que está a una distancia de unos 6.200 años luz, y que alcanza una extensión de aproximadamente 0,5 años luz. Con una edad que ronda los 2 mil años, se trata de una nebulosa planetaria bastante joven.
En un telescopio se percibe un color verde azulado, provocado por el elevado brillo superficial de la nebulosa. Por lo tanto, es mejor observarla a grandes aumentos.
La característica más notable de esta nebulosa son los numerosos agujeros en las capas internas, con chorros de material que fluyen desde ellos. Estos chorros producen estructuras en forma de columna que se reflejan en la dirección opuesta.
Las múltiples capas de material expulsadas por la estrella moribunda, le dan a esta nebulosa planetaria su forma peculiar. La región central más brillante parece una concha de nautilus (color blanco) y la estructura exterior más tenue (color verde) parece una tortuga.
La estrella moribunda, remanente de la explosión que originó esta nebulosa planetaria, es el punto blanco visible en el centro de la imagen.













Sin comentarios