19 Mar Hubble capta la fragmentación del cometa C/2025 K1 (ATLAS)
El cometa C/2025 K1 (ATLAS) acababa de pasar por su máxima aproximación al Sol y se dirigía hacia el exterior del Sistema Solar. Aunque había permanecido intacto apenas unos días antes, se fragmentó en al menos cuatro partes mientras el Telescopio Espacial Hubble lo estaba observando.
Las probabilidades de que algo así ocurriera justo durante la observación del Hubble son extraordinariamente bajas. El cometa C/2025 K1 (ATLAS) —no confundir con el cometa interestelar 3I/ATLAS— tampoco era el objetivo original de estudio del Hubble.
“A veces la mejor ciencia ocurre por accidente”, afirma el coinvestigador John Noonan, profesor de investigación en el Departamento de Física de la Universidad de Auburn, en Alabama (Estados Unidos). “Este cometa fue observado porque nuestro objetivo original no era visible debido a nuevas limitaciones técnicas tras la aprobación de nuestra propuesta. Tuvimos que encontrar un nuevo objetivo —y justo cuando observamos el cometa C/2025 K1 (ATLAS), resultó que se desintegró, algo con una probabilidad extremadamente baja.”
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Una fragmentación inesperada
Noonan no supo que el cometa C/2025 K1 (ATLAS) se estaba fragmentando hasta que revisó las imágenes al día siguiente de que el Hubble las tomara.

“Mientras hacía una primera inspección de los datos, vi que había cuatro cometas en esas imágenes cuando solo habíamos propuesto observar uno”, explica. “Así que supimos que se trataba de algo realmente especial.”
Este era un experimento que los investigadores siempre habían querido realizar con el Hubble. Habían propuesto en numerosas ocasiones observaciones para captar la fragmentación de un cometa. Sin embargo, son eventos muy difíciles de programar, y nunca lo habían conseguido.
“La ironía es que ahora estábamos estudiando un cometa normal y se desmorona ante nuestros ojos”, comenta el investigador principal Dennis Bodewits. “Los cometas son restos de la época de formación del Sistema Solar, por lo que están hechos de ‘material antiguo’”, explica. “Pero no son prístinos: han sido calentados y bombardeados por la radiación solar y los rayos cósmicos.”
El Hubble captó al cometa fragmentándose en al menos cuatro partes, cada una con una coma distinta, la envoltura difusa de gas y polvo que rodea el núcleo helado del cometa.
El Hubble resolvió claramente los fragmentos, pero para telescopios terrestres solo aparecían como manchas apenas distinguibles.
Un mes después del perihelio
Las imágenes del Hubble se tomaron apenas un mes después del perihelio del cometa. Este perihelio se situó dentro de la órbita de Mercurio, aproximadamente a un tercio de la distancia entre la Tierra y el Sol.

Es justo después del perihelio cuando algunos cometas de período largo, como el cometa C/2025 K1 (ATLAS), tienden a desintegrarse. Esto es debido a que en este punto un cometa experimenta su mayor calentamiento y máximo estrés.
Antes de fragmentarse, el cometa C/2025 K1 (ATLAS) probablemente era algo mayor que un cometa promedio, con un tamaño estimado de unos 8 kilómetros de diámetro. El equipo calcula que comenzó a desintegrarse ocho días antes de que Hubble lo observara.
Un misterio aun por resolver
Gracias a la alta resolución del Hubble, el equipo pudo reconstruir la historia de los fragmentos del cometa hasta cuando formaban un único cuerpo. Sin embargo, esto reveló un misterio: ¿por qué hubo un retraso entre la fragmentación y la detección del aumento de brillo desde la Tierra?
El equipo propone dos hipótesis:
- La mayor parte del brillo de un cometa es luz solar reflejada por granos de polvo. Pero cuando un cometa se abre o se fractura, deja al descubierto hielo puro. Quizá sea necesario que se forme una capa de polvo seco sobre ese hielo y luego sea expulsada.
- O tal vez el calor deba penetrar por debajo de la superficie, acumular presión y, finalmente, expulsar una envoltura de polvo en expansión.
“Nunca antes el Hubble había captado un cometa fragmentándose tan cerca del momento real de su ruptura”, explica Noonan. “Esto nos está indicando algo muy importante sobre la física de la superficie de cometas como el cometa C/2025 K1 (ATLAS).”
Los estudios desde la Tierra ya indican que el cometa C/2025 K1 (ATLAS) es químicamente muy peculiar, con una notable deficiencia en carbono en comparación con otros cometas.
Actualmente, este cometa es un conjunto de fragmentos situado a unos 400 millones de km de la Tierra. Se dirige hacia el exterior del Sistema Solar, con pocas probabilidades de regresar.
Misión «Comet Interceptor»
Los astrónomos han comprobado que los cometas de período largo, como el cometa C/2025 K1 (ATLAS), tienen mayor tendencia a fragmentarse que los de período corto, aunque no se conoce la razón.
Previsto para su lanzamiento hacia finales de la década, el Comet Interceptor de la ESA será la primera misión en visitar un cometa de período largo.
“La observación fortuita del cometa C/2025 K1 (ATLAS) por parte del Hubble nos ayudará a comprender por qué algunos cometas de período largo se fragmentan y nos ofrecerá una primera visión de sus interiores”, afirma Colin Snodgrass, profesor de la Universidad de Edimburgo (Escocia) y científico interdisciplinar de la misión Comet Interceptor.
“Estos nuevos resultados complementarán la visión detallada de un cometa de período largo que obtendremos con Comet Interceptor, además de ayudar a los astrónomos a seleccionar el objetivo de la misión.”
Fuente: Hubble unexpectedly catches comet breaking up



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