El Telescopio Espacial Hubble ha observado cómo la galaxia enana «Gran Nube de Magallanes» (LMC, por sus siglas en inglés), uno de nuestros vecinos galácticos más cercanos, ha atravesado el halo gaseoso de la Vía Láctea.

Hubble: la Gran Nube de Magallanes «choca» con la Vía Láctea

El Telescopio Espacial Hubble ha observado cómo la galaxia enana «Gran Nube de Magallanes» (LMC, por sus siglas en inglés), uno de nuestros vecinos galácticos más cercanos, ha atravesado el halo gaseoso de la Vía Láctea.

Sin embargo, en el proceso, la «Gran Nube de Magallanes» ha perdido la mayor parte de su propio halo gaseoso. Los investigadores se han sorprendido al encontrar un halo gaseoso tan pequeño, que es unas 10 veces menor que los de otras galaxias de masa similar.

Aun así, la «Gran Nube de Magallanes» ha logrado conservar suficiente gas como para seguir formando nuevas estrellas. Una galaxia más pequeña no habría sobrevivido a un encuentro de este tipo.

Gracias al Hubble, esta es la primera vez que los astrónomos han podido medir el tamaño del halo de la «Gran Nube de Magallanes».

La Gran Nube de Magallanes (LMC)

La «Gran Nube de Magallanes» es una de las galaxias vecinas más cercanas a la galaxia Vía Láctea. Esta galaxia enana destaca en el cielo nocturno del hemisferio sur, con un tamaño aparente 20 veces mayor que el diámetro de la Luna llena.

Muchos investigadores teorizan que la «Gran Nube de Magallanes» no está en órbita alrededor de nuestra galaxia, sino que simplemente está de paso.

Estos científicos creen que la «Gran Nube de Magallanes» acaba de completar su aproximación más cercana a la mucho más masiva Vía Láctea. Este paso ha expulsado gran parte del halo esférico de gas que la rodeaba.

Primera medición del halo

Por primera vez, los astrónomos han podido medir el tamaño del halo de la «Gran Nube de Magallanes». Una medición solo posible gracias al Hubble. Los investigadores se sorprendieron al descubrir que este halo es extremadamente pequeño: aproximadamente 50 mil años luz de diámetro.

Esto es alrededor de 10 veces más pequeño que los halos de otras galaxias con la misma masa que la «Gran Nube de Magallanes». Este tamaño tan compacto se debe a su interacción con la Vía Láctea.

Aunque ha perdido gran parte de su gas, la «Gran Nube de Magallanes» aún conserva el suficiente como para seguir formando nuevas estrellas. Una galaxia más pequeña no habría resistido esta interacción y se habría quedado sin gas, permaneciendo tan solo un grupo de viejas estrellas rojas.

Aunque bastante deteriorada, la «Gran Nube de Magallanes» todavía conserva un halo de gas compacto y robusto. Esto es posible porque contiene el 10 % de la masa de la Vía Láctea, pero no habría sido posible de haber sido menos masiva.

Presión de arrastre

La mayor parte del halo de la «Gran Nube de Magallanes» fue expulsado por un fenómeno llamado «presión de arrastre» (ram-pressure stripping en inglés).

Concepto artístico que muestra un primer plano de la "Gran Nube de Magallanes" (LMC). Los brillantes "arcos de choque" de color púrpura representan el borde frontal del halo de la LMC. Este está siendo comprimido por la presión que el halo de la Vía Láctea ejerce sobre él, frenando su avance.
Concepto artístico que muestra un primer plano de la «Gran Nube de Magallanes» (LMC). Los brillantes «arcos de choque» de color púrpura representan el borde frontal del halo de la LMC. Este está siendo comprimido por la presión que el halo de la Vía Láctea ejerce sobre él, frenando su avance.

El denso entorno de la Vía Láctea ofrece resistencia contra el avance de la «Gran Nube de Magallanes». Esta resistencia crea una estela de gas tras la galaxia enana, similar a la cola de un cometa.

La Vía Láctea empuja con tanta fuerza que la presión de arrastre ha despojado a la «Gran Nube de Magallanes» de la mayor parte de la masa original de su halo. Solo queda una pequeña parte: el remanente compacto que los científicos están observando ahora.

A medida que la «presión de arrastre» impulsa hacia atrás gran parte del halo de la «Gran Nube de Magallanes», el gas se desacelera. Con el tiempo, este gas terminará «cayendo» sobre la Vía Láctea.

Sin embargo, los científicos creen que la «Gran Nube de Magallanes» terminará reteniendo una parte de su halo. Esto se debe a que acaba de culminar su aproximación más cercana a la Vía Láctea y que ahora se está moviendo nuevamente hacia el espacio profundo.

Hubble: Visión única en UV

Para realizar este estudio, el equipo de investigación analizó observaciones en el ultravioleta (UV) obtenidas del Archivo Mikulski para Telescopios Espaciales, en el STScI.

La atmósfera terrestre bloquea la mayor parte de la radiación UV, por lo que esta no es observable a través de telescopios terrestres.

Actualmente, el Hubble es el único telescopio espacial capaz de detectar estas longitudes de onda, por lo que este estudio solo fue posible gracias a él.

A la luz de los quásares

El equipo estudió el halo utilizando la luz de fondo de 28 brillantes quásares. Los quásares, el tipo más brillante de núcleo galáctico activo, son alimentados por agujeros negros supermasivos.

Al brillar como faros en la oscuridad del cosmos, los quásares permiten a los científicos «ver» el gas del halo intermedio de forma indirecta a través de la absorción de la luz de fondo.

Los quásares se encuentran en todo el Universo, a distancias extremas de nuestra galaxia.

Espectrógrafo de Orígenes Cósmicos (COS)

Los científicos utilizaron datos del Espectrógrafo de Orígenes Cósmicos (COS, por sus siglas en inglés) del Hubble para detectar la presencia del gas del halo mediante la forma en que este absorbe ciertos colores de la luz de los quásares de fondo.

Un espectrógrafo descompone la luz en sus longitudes de onda componentes para revelar pistas sobre el estado, la temperatura, la velocidad, la cantidad, la distancia y la composición de un objeto.

Con el COS, los científicos fueron capaces de medir la velocidad del gas alrededor de la «Gran Nube de Magallanes», lo que les permitió determinar el tamaño del halo.

Debido a su masa y proximidad a la Vía Láctea, la «Gran Nube de Magallanes» es un laboratorio astrofísico único. Observar su interacción con nuestra galaxia ayuda a los científicos a entender lo que ocurrió en el Universo temprano, cuando las galaxias estaban más próximas entre sí.

También este proceso muestra lo complicada y desordenada que es una interacción entre dos galaxias.

Futuros estudios

El equipo estudiará a continuación el frontal del halo de la «Gran Nube de Magallanes», una región aún no explorada. En ella se analizarán cinco regiones donde los halos de la «Gran Nube de Magallanes» y de la Vía Láctea están colisionando.

Fuente: Hubble sees aftermath of galaxy’s scrape with Milky Way

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