Imágenes del Hubble de las caras opuestas A y B que muestran la actividad en la atmósfera de Júpiter: Cara A, tomada el 5 de enero de 2024 y Cara B, tomada el 6 de enero de 2024.

Hubble sondea la atmósfera de Júpiter

El Telescopio Espacial Hubble de la NASA/ESA ha tomado imágenes de la atmósfera de Júpiter, capturando ambos lados del planeta en todo su esplendor. Hubble monitoriza Júpiter y los otros planetas exteriores del Sistema Solar cada año, bajo el programa OPAL (Legado de Atmósferas de Planetas Exteriores).

Esta monitorización de la atmósfera de Júpiter se debe a que estos grandes mundos están envueltos en nubes y brumas agitadas por vientos violentos, lo que conduce a un caleidoscopio de patrones climáticos siempre cambiantes.

Las coloridas nubes de la atmósfera de Júpiter, el más grande y cercano de los gigantes planetas exteriores, presentan un caleidoscopio siempre cambiante de formas y colores. Este es un planeta donde siempre hace mal tiempo: ciclones, anticiclones, cizalladura del viento y la mayor tormenta del Sistema Solar, la «Gran Mancha Roja».

Júpiter no tiene una superficie sólida y está perpetuamente cubierto por nubes de cristales de hielo de amoníaco, que tienen en su mayoría solo unos 48 kilómetros de grosor, en una atmósfera que tiene decenas de miles de kilómetros de profundidad y que le dan al planeta sus características bandas de color.

Las bandas de la atmósfera de Júpiter son producidas por el aire que fluye en diferentes direcciones en varias latitudes con velocidades de hasta 560 kilómetros por hora. Las áreas de tonos más claros, donde la atmósfera se eleva, se llaman zonas. Las regiones más oscuras, donde el aire desciende, se llaman cinturones.

Cuando estos flujos opuestos interactúan, aparecen tormentas y turbulencias. Hubble monitoriza estos cambios dinámicos cada año con una claridad sin precedentes, y siempre hay sorpresas.

Las numerosas tormentas grandes y pequeñas nubes blancas, vistas en las últimas imágenes de Hubble, son evidencia de la gran actividad que existe actualmente en la atmósfera de Júpiter.

Atmósfera de Júpiter: Cara A a 5 de enero de 2024

Suficientemente grande como para tragarse la Tierra entera, la clásica «Gran Mancha Roja» destaca notablemente en la atmósfera de Júpiter.

Abajo a su derecha, en una latitud más sureña, hay una formación a veces apodada como «Mancha Roja Jr.» (Junior, en inglés). Este anticiclón es el resultado de tormentas que se fusionaron en 1998 y 2000, y apareció por primera vez con una atonalidad rojiza en 2006, antes de volver a un beige pálido en los años posteriores.

Imagen del Hubble que muestra la actividad en la atmósfera de Júpiter: Cara A, tomada el 5 de enero de 2024.
Imagen del Hubble que muestra la actividad en la atmósfera de Júpiter: Cara A, tomada el 5 de enero de 2024.

Este año, la «Mancha Roja Jr.» aparece nuevamente con una tonalidad más rojiza. La fuente de esta coloración es desconocida, pero puede estar relacionada con una variedad de compuestos químicos, como azufre, fósforo o incluso material orgánico.

Manteniéndose en la misma banda, pero moviéndose en dirección opuesta, la «Mancha Roja Jr.» pasa junto a la «Gran Mancha Roja» aproximadamente cada dos años. Otro pequeño anticiclón de color rojizo aparece en el extremo norte.

Atmósfera de Júpiter: Cara B a 6 de enero de 2024

La actividad de tormentas también aparece en el hemisferio opuesto. Un par de tormentas, un ciclón de color rojo profundo y un anticiclón rojizo, aparecen una al lado de la otra, a la derecha del centro de la imagen.

Se ven tan rojas, que a primera vista parece como si Júpiter se hubiese hecho una «herida». Estas tormentas están rotando en direcciones opuestas, lo que muestra un patrón alterno de sistemas de alta y baja presión.

Imagen del Hubble que muestra la actividad en la atmósfera de Júpiter: Cara B, tomada el 6 de enero de 2024.
Imagen del Hubble que muestra la actividad en la atmósfera de Júpiter: Cara B, tomada el 6 de enero de 2024.

En el ciclón, se observa un levantamiento en los bordes, con nubes descendiendo en el centro, provocando un claro en la bruma atmosférica. Se espera que las tormentas pasen de largo, porque su rotación opuesta en sentido horario y antihorario hace que se repelan entre sí.

Hacia el borde izquierdo de la imagen está la luna galilea más interna, Io, el cuerpo más activo volcánicamente en el Sistema Solar, a pesar de su pequeño tamaño (solo ligeramente más grande que la Luna).

La sensibilidad de Hubble a longitudes de onda del azul y violeta, revela claramente depósitos de material volcánico en la superficie de Io.

Fuente: Hubble tracks Jupiter’s stormy weather

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