22 Abr Imagen del Hubble de la Nebulosa Trífida por su 36º aniversario
Con motivo de su 36º aniversario, el telescopio espacial Hubble ha vuelto a observar una escena que capturó por primera vez en 1997. La imagen del Hubble de la Nebulosa Trífida muestra cambios en tiempo real en una región de formación estelar, revelando la compleja dinámica del gas y el polvo cósmicos.
Los colores en la imagen del Hubble de la Nebulosa Trífida, situada a a 5.000 años luz. de la Tierra, recuerdan a una escena submarina llena de sedimentos finos que flotan en las profundidades del océano.
Potentes vientos ultravioleta moldean la Trífida
Varias estrellas masivas, que se encuentran fuera de este campo de visión, han modelado esta región durante al menos 300.000 años.

Sus potentes vientos ultravioleta continúan inflando una enorme burbuja, de la cual aquí se muestra una pequeña parte, que empuja y comprime el gas y el polvo de la nube, desencadenando nuevas oleadas de formación estelar.
No es la primera vez que Hubble observa esta escena. El telescopio estudió la Trífida en 1997 y ahora, 29 años después, ha aprovechado casi toda su vida operativa para mostrarnos cambios en la nebulosa en escalas de tiempo humanas.
¿Por qué volver a observar la misma región? Además de detectar variaciones con el tiempo, Hubble cuenta con una cámara mejorada, con un campo de visión más amplio y mayor sensibilidad, instalada durante su cuarta misión de servicio.
Formación estelar en el “Limón Marino Cósmico”
La imagen del Hubble de la Nebulosa Trífida (también conocida como Messier 20) se centra en una “cabeza” y un “cuerpo” ondulante de una nube de gas y polvo de color rojizo que recuerda a un limón marino o babosa marina, como si se deslizara por el cosmos.
«Cuerno» izquierdo
El “cuerno” izquierdo del Limón Marino Cósmico forma parte de Herbig-Haro 399, un chorro de plasma expulsado periódicamente durante siglos por una protoestrella joven incrustada en la “cabeza”.
La expansión de este chorro permite a los investigadores medir la velocidad de los flujos de salida y determinar cuánta energía está inyectando la protoestrella en estas regiones, proporcionando información sobre cómo las estrellas recién formadas interactúan con su entorno.
Justo abajo a la derecha, se encuentra la evidencia del chorro opuesto: líneas irregulares de color naranja y rojo que recorren la parte posterior del “cuello” del limón marino, donde aparece una forma natural en V en el polvo marrón.
«Cuerno» derecho
El “cuerno” más oscuro y triangular a la derecha de la “cabeza” alberga otra estrella joven en su extremo. Puede observarse como un tenue punto rojo con un pequeño chorro.
El arco verdoso situado encima podría indicar que un disco circunestelar está siendo erosionado por la intensa radiación ultravioleta de estrellas masivas cercanas. La claridad del entorno sugiere que esta protoestrella podría estar cerca de completar su formación.
Débil pilar y otro chorro
A la izquierda inmediata del Limón Marino Cósmico aparece un pequeño y débil pilar. Gran parte de su gas y polvo ha sido dispersado, pero el material más denso en la parte superior persiste.
Las estrías y líneas definidas ofrecen más pistas sobre la actividad de otras estrellas jóvenes. Cerca del centro puede observarse una línea ondulada que pasa de naranja brillante a rojo intenso.
En la comparación de imágenes parece moverse, lo que sugiere que podría tratarse de otro chorro expulsado por una estrella en formación profundamente oculta en el polvo.
Un “mar” prismático de color
En las observaciones en luz visible del Hubble, la zona más clara se encuentra hacia la parte superior izquierda, donde predominan los tonos azules.
La intensa radiación ultravioleta de estrellas masivas —fuera del campo de visión— ha arrancado electrones del gas cercano, produciendo un resplandor, mientras que los vientos han esculpido una burbuja al despejar el polvo circundante.
En la parte superior de la “cabeza” del Limón Marino Cósmico, corrientes de gas amarillo brillante se elevan hacia arriba. Este es un ejemplo de cómo la radiación ultravioleta incide sobre el polvo oscuro, descomponiendo y dispersando el gas y el polvo.
Muchas crestas y pendientes de material marrón oscuro permanecerán durante unos pocos millones de años, mientras la radiación ultravioleta erosiona lentamente el gas. Las regiones más densas albergan protoestrellas, ocultas en luz visible.
La esquina derecha es casi completamente negra, donde el polvo alcanza su mayor densidad. Las estrellas visibles en esa zona podrían no pertenecer a esta región de formación estelar, sino estar en primer plano.
Al observar la escena, destacan esferas anaranjadas brillantes: estrellas completamente formadas que han despejado su entorno. Con el paso de millones de años, el gas y el polvo de la nebulosa desaparecerán, dejando únicamente estrellas.
Hubble: Longevidad sin precedentes y descubrimientos continuos
Los diversos instrumentos del Hubble y el amplio rango de longitudes de onda que capta —desde el ultravioleta hasta el infrarrojo cercano— han permitido descubrimientos fundamentales durante décadas y continúan proporcionando nuevos datos a diario.
En el último año, Hubble ha contribuido a descubrimientos que van desde vestigios de formación temprana de galaxias hasta anomalías cósmicas identificadas con ayuda de inteligencia artificial.
También se han observado colisiones de asteroides en otros sistemas estelares y la fragmentación de un cometa en nuestro propio Sistema Solar.
Además, nuevos estudios con datos del Hubble y de Gaia han cuestionado la predicción tradicional de la futura colisión entre la Vía Láctea y la Galaxia de Andrómeda. El Hubble también siguió el cometa interestelar 3I/ATLAS, estimando rápidamente su tamaño.
En su 36.º año de operaciones, Hubble ha ofrecido nuevas imágenes destacadas del cosmos, como la región de formación estelar N11, en la Gran nube Magallanes, la Nebulosa del Huevo, la Nebulosa Ojo de Gato junto con Euclid, y una nueva imagen de la Nebulosa del Cangrejo.
También ha mostrado el núcleo activo de Messier 82, las galaxias espirales UGC 11397 y Arp 4, los anillos de polvo de NGC 7722, las estrellas del cúmulo globular NGC 1786, y el cúmulo de galaxias Abell 209.
Hasta la fecha, el Hubble ha realizado más de 1,7 millones de observaciones. Cerca de 29.000 astrónomos han publicado artículos científicos revisados por pares basados en datos del Hubble, generando más de 23.000 publicaciones, de las cuales casi 1.100 corresponden solo a 2025.
Desde 2022, los investigadores combinan regularmente las observaciones del Hubble con las del telescopio James Webb para ampliar aún más las oportunidades de descubrimiento.
Fuente: Hubble dazzles with young stars in Trifid Nebula for 36th anniversary




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