Planeta devorado por su estrella: Webb confirma.

Planeta devorado por su estrella: Webb confirma

Gestionado por el JPL de la NASA hasta su lanzamiento, el instrumento MIRI del telescopio Webb ha realizado observaciones que muestran que un planeta devorado por su estrella se precipitó hacia ella, en lugar de ser engullido por la expansión estelar.

Las observaciones del Telescopio Espacial James Webb han dado un giro inesperado al caso del que se cree que es el primer planeta devorado por su estrella observado en pleno acto.

Los nuevos datos sugieren que la estrella no se expandió para envolver al planeta, como se pensaba. En cambio, las observaciones del Webb muestran que la órbita del planeta fue reduciéndose con el tiempo hasta su destrucción total.

Un enfoque de doble vía

«Como se trata de un evento tan novedoso, no sabíamos qué esperar exactamente al apuntar el telescopio en esa dirección», dice Ryan Lau, autor principal del estudio y astrónomo en el NSF NOIRLab.

«Gracias a la alta resolución del Webb en el infrarrojo, estamos obteniendo información valiosa sobre los destinos finales de los sistemas planetarios, incluido posiblemente el nuestro».

Dos instrumentos del Webb analizaron la escena: MIRI (instrumento de infrarrojo medio) y NIRSpec (espectrógrafo de infrarrojo cercano). Los investigadores adoptaron un enfoque de doble vía para alcanzar sus conclusiones.

MIRI muestra otra historia

La estrella en cuestión se encuentra a unos 12 mil años luz, en la Vía Láctea. El evento de aumento de brillo, denominado ZTF SLRN-2020, se detectó como un destello óptico desde el Observatorio Palomar del Caltech.

Los datos del satélite NEOWISE mostraron que la estrella se había iluminado en el infrarrojo un año antes, señalando la presencia de polvo. En 2023, se pensó que la estrella era parecida al Sol y que estaba expandiéndose para convertirse en gigante roja.

Sin embargo, MIRI mostró otra historia. Gracias a su alta sensibilidad y resolución espacial, Webb midió con precisión la emisión de la estrella y su entorno, en una región muy poblada del cielo.

El brillo observado no concordaba con el de una gigante roja, indicando que no hubo una expansión suficiente como para engullir al planeta: fue el planeta devorado por su estrella por caída orbital, no por expansión estelar.

Un proceso imparable

El planeta, de tamaño jupiteriano, orbitaba extremadamente cerca de la estrella, incluso más que Mercurio alrededor del Sol. Durante millones de años, fue acercándose hasta iniciar contacto con la atmósfera estelar. Desde ese momento, comenzó una caída acelerada.

Ilustración artística que representa un planeta jupiteriano cayendo hacia su estrella anfitriona en un proceso de millones de años. A medida que el planeta atraviesa la atmósfera de la estrella, se desacelera y su órbita se reduce. Finalmente colisiona con la estrella y expulsa material formando un anillo y una tenue nube azul.Crédito: NASA, ESA, CSA, Ralf Crawford (STScI).
Ilustración artística que representa un planeta jupiteriano cayendo hacia su estrella anfitriona en un proceso de millones de años. A medida que el planeta atraviesa la atmósfera de la estrella, se desacelera y su órbita se reduce. Finalmente colisiona con la estrella y expulsa material formando un anillo y una tenue nube azul.Crédito: NASA, ESA, CSA, Ralf Crawford (STScI).

«El planeta comenzó a rozar la atmósfera de la estrella. A partir de ese momento el proceso fue imparable», explica Morgan MacLeod, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics. «Al caer, el planeta comenzó a dispersarse alrededor de la estrella».

En su impacto final, el planeta habría expulsado gas de las capas exteriores estelares. Este gas, al expandirse y enfriarse, formó polvo frío con elementos pesados al cabo de un año. Así se completó la transformación del planeta devorado por su estrella.

NIRSpec muestra un disco caliente de gas molecular

Aunque se esperaba una nube de polvo frío, NIRSpec mostró un disco caliente de gas molecular más cercano. Gracias a la alta resolución espectral del Webb, se detectaron moléculas como monóxido de carbono en el disco de acreción.

«Con un telescopio tan transformador como Webb, no tenía expectativas claras sobre lo que encontraríamos alrededor de la estrella», señala Colette Salyk, investigadora en exoplanetas.

«No esperaba ver características de una región de formación planetaria tras un evento tan violento como un planeta devorado por su estrella». Caracterizar ese gas plantea nuevas preguntas sobre el destino de los planetas tras su destrucción estelar.

«Estamos en los inicios del estudio de estos eventos. Es el único que hemos observado en acción y la mejor detección de sus secuelas», dice Lau. «Esperamos que sea solo el comienzo de nuestra muestra».

Fuente: NASA Webb’s Autopsy of Planet Swallowed by Star Yields Surprise


Sin comentarios

Publicar un comentario

Más Allá del Azul Pálido, Astronomía y Astrofotografía en español.

¡Súbete a bordo!

Suscríbete gratuitamente a Más Allá del Azul Pálido.

¡Bienvenido a bordo rumbo a lo desconocido!

Más Allá del Azul Pálido, Astronomía y Astrofotografía en español.

¡Súbete a bordo!

Suscríbete gratuitamente para estar informado de las novedades que llegan desde Más Allá del Azul Pálido.

¡Bienvenido a bordo rumbo a lo desconocido!