28 Mar Webb capta por primera vez las auroras de Neptuno
Por primera vez, el Telescopio Espacial James Webb ha captado una intensa actividad auroral en Neptuno. Las auroras de Neptuno se producen cuando partículas energéticas, a menudo provenientes del Sol, quedan atrapadas en el campo magnético del planeta y finalmente colisionan con su atmósfera superior.
La energía liberada durante estas colisiones genera el característico resplandor que ahora se ha identificado como parte de las auroras de Neptuno.
Un objetivo largamente perseguido
En el pasado, los astrónomos habían observado indicios prometedores de actividad auroral en este planeta, pero obtener imágenes claras de las auroras de Neptuno había sido un desafío hasta ahora.
A diferencia de Júpiter, Saturno y Urano, donde ya se habían detectado, Neptuno era la única pieza que faltaba en el estudio de las auroras en los gigantes del Sistema Solar.
Gracias a la sensibilidad del Webb en el infrarrojo cercano, finalmente se han podido confirmar las auroras de Neptuno, completando así un objetivo largamente perseguido por la comunidad científica.
Los datos se obtuvieron en junio de 2023 mediante el espectrógrafo de infrarrojo cercano del Webb (NIRSpec).
Además de la imagen del planeta, se obtuvo un espectro que permitió caracterizar la composición y medir la temperatura de la ionosfera, la capa superior de su atmósfera.
Catión trihidrógeno
Por primera vez, se detectó una línea de emisión intensa asociada al catión trihidrógeno (H₃⁺), una molécula clave que se forma en condiciones de actividad auroral, confirmando la presencia de auroras de Neptuno.
En las imágenes del Webb, estas auroras aparecen como manchas brillantes en tonos cian.

Una de las características más peculiares de las auroras de Neptuno es su ubicación. A diferencia de lo que ocurre en la Tierra, Júpiter o Saturno, donde las auroras se concentran en los polos, las de Neptuno se sitúan en latitudes medias geográficas.
Esta disposición se debe al inusual campo magnético del planeta, que está inclinado 47 grados respecto a su eje de rotación. Esta inclinación provoca que las auroras de Neptuno no se formen cerca de los polos rotacionales, sino en zonas inesperadas del planeta.
Una nueva era para la ciencia planetaria
El descubrimiento de las auroras de Neptuno es fundamental para comprender cómo interactúa el campo magnético de Neptuno con el viento solar, abriendo nuevas posibilidades en el estudio de la atmósfera de los gigantes helados.
Esta observación pionera representa una nueva era para la ciencia planetaria y la investigación del Sistema Solar exterior.
Además, las observaciones del Webb han permitido medir, por primera vez desde la visita de la Voyager 2, la temperatura en la atmósfera superior de Neptuno.
Enfriamiento atmosférico
Se ha descubierto que esta región se ha enfriado varios cientos de grados, lo cual podría explicar por qué las auroras de Neptuno no se habían detectado antes. Las temperaturas más frías producen emisiones más débiles, y difíciles de captar.
Durante décadas, los modelos predijeron la intensidad de las auroras de Neptuno basándose en datos antiguos. Ahora, con la evidencia directa proporcionada por Webb, se confirma que el enfriamiento atmosférico es un factor clave en su visibilidad.
Este hallazgo sugiere además que la atmósfera superior de Neptuno puede experimentar cambios notables a pesar de su lejanía respecto al Sol. Con estos nuevos datos, los astrónomos planean continuar el estudio de las auroras de Neptuno durante un ciclo solar completo de 11 años.
Esto podría ofrecer nuevas pistas sobre el origen del complejo y extraño campo magnético del planeta, así como sobre la dinámica atmosférica de los gigantes helados del Sistema Solar.
Fuente: Webb captures Neptune’s auroras for the first time



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