22 Ene Webb: la Nebulosa de la Hélice con un detalle nunca antes visto
El Telescopio Espacial James Webb ha llevado el estudio de la Nebulosa de la Hélice a un nivel sin precedentes, ofreciendo la imagen infrarroja más detallada jamás obtenida de este objeto.
La alta resolución del Webb permite analizar con precisión la estructura del gas expulsado por la estrella moribunda que alberga en su interior que ha producido esta nebulosa planetaria.
Webb proporciona así una visión directa de cómo las estrellas devuelven material al medio interestelar y contribuyen al nacimiento de futuras generaciones de estrellas y planetas.
La nebulosa de la Hélice
Detectada por primera vez a comienzos del siglo XIX, la Nebulosa de la Hélice se ha consolidado como una de las nebulosas planetarias más icónicas del cielo, reconocida por su característica forma anular.
Se encuentra a unos 650 años luz de la Tierra, en la constelación de Acuario, lo que la convierte en una de las nebulosas planetarias más cercanas a la Tierra.
Su relativa cercanía, junto con su estructura bien definida y su gran valor científico, hacen que siga siendo uno de los objetos más observados y estudiados tanto por astrónomos aficionados como por profesionales.
Compleja red de pilares
En las observaciones realizadas con la NIRCam (cámara de infrarrojo cercano) de Webb, la Nebulosa de la Hélice muestra una compleja red de pilares que recuerdan a cometas, con colas alargadas que delimitan la región interna de una envoltura de gas en expansión.
Estas estructuras se forman cuando los intensos vientos de gas caliente procedentes de la estrella central colisionan con capas más frías de polvo y gas expulsadas en etapas anteriores de su vida.
Imagen infrarroja con nitidez sin precedentes
A lo largo de casi dos siglos, la Nebulosa de la Hélice ha sido fotografiada por numerosos observatorios terrestres y espaciales. Sin embargo, la imagen en infrarrojo cercano del Webb destaca estos nudos de gas con una claridad muy superior a la lograda por el Hubble.

Además, esta nueva imagen revela con nitidez la transición entre el gas más caliente y el más frío a medida que la envoltura se expande desde la enana blanca central.
La enana blanca, el núcleo remanente de la estrella que dio origen a la Nebulosa de la Hélice, se encuentra en el centro del sistema, fuera del encuadre de la imagen del Webb.
Su intensa radiación ilumina el gas circundante y genera una rica variedad de regiones: gas ionizado muy caliente cerca del núcleo, hidrógeno molecular más frío a mayor distancia y zonas protegidas dentro de las nubes de polvo donde pueden comenzar a formarse moléculas complejas.
Estos procesos son esenciales para comprender cómo el material estelar reciclado puede dar lugar a nuevos sistemas planetarios
El significado de los colores
En la imagen infrarroja de la Nebulosa de la Hélice, el color representa directamente la temperatura y la composición química del gas. Los tonos azulados identifican el gas más caliente, energizado por la radiación ultravioleta.
Más hacia el exterior aparecen colores amarillos, donde los átomos de hidrógeno se combinan en moléculas, mientras que los tonos rojizos señalan las regiones más frías, donde el gas se dispersa y el polvo comienza a consolidarse.
En conjunto, esta paleta cromática muestra el último aliento de la estrella moribunda transformándose en los componentes básicos de futuros mundos.
Fuente: Intricacies of the Helix Nebula revealed by Webb



Sin comentarios