27 Ago Webb muestra el corazón de la Nebulosa de la Mariposa
El Telescopio Espacial James Webb ha revelado nuevos detalles en el núcleo de la Nebulosa de la Mariposa (NGC 6302). Desde la densa y polvorienta nube toroidal que rodea a la estrella oculta en el centro de la nebulosa hasta los chorros que fluyen hacia el exterior.
Situada a unos 3.400 años luz en la constelación de Escorpio, la Nebulosa de la Mariposa es una de las nebulosas planetarias más estudiadas de nuestra galaxia.
Esta impresionante nebulosa ya había sido fotografiada antes por el Telescopio Espacial Hubble, pero el Webb ha capturado una nueva imagen que revela detalles inéditos de su estructura y composición.
Una nebulosa planetaria bipolar
La Nebulosa de la Mariposa es una nebulosa bipolar, lo que significa que tiene dos lóbulos que se extienden en direcciones opuestas, formando las “alas” de la mariposa.
Una banda oscura de gas polvoriento actúa como el “cuerpo” de la mariposa. En realidad, es una nube toroidal vista de lado que oculta en su centro una estrella similar al Sol, cuyo núcleo energiza la nebulosa y provoca su brillo.
Las nebulosas planetarias se forman cuando estrellas con masas entre 0,8 y 8 veces la del Sol expulsan la mayor parte de su materia al final de sus vidas, y la fase de nebulosa planetaria dura solo unos 20.000 años.
La Nebulosa de la Mariposa es un claro ejemplo de la diversidad de formas que pueden adoptar estas nebulosas, mostrando estructuras complejas y espectaculares.
Observaciones con Webb y ALMA
La nueva imagen de Webb se centra en el núcleo de la Nebulosa de la Mariposa y su toroide polvoriento, proporcionando una imagen sin precedentes de su compleja estructura.

La imagen utiliza datos del instrumento MIRI de Webb, que captura imágenes en múltiples longitudes de onda, mostrando cómo cambia la apariencia de la Nebulosa de la Mariposa según la longitud de onda.
El equipo de investigación complementó estas observaciones con datos del Atacama Large Millimetre/submillimetre Array (ALMA), una red de radiotelescopios que permite estudiar los detalles más finos del gas y polvo que rodea a la Nebulosa.
Analizando estos datos, los investigadores identificaron casi 200 líneas espectrales que revelan información sobre los átomos y moléculas presentes en la Nebulosa de la Mariposa, mostrando estructuras anidadas e interconectadas que antes permanecían invisibles.
Moléculas y estructuras reveladoras
El equipo localizó la estrella central de la Nebulosa de la Mariposa, que calienta una nube de polvo previamente no detectada, haciéndola brillar en longitudes de onda del infrarrojo medio.

Con una temperatura de 220 mil Kelvin, esta estrella es una de las más calientes conocidas en una nebulosa planetaria de nuestra galaxia y es la responsable del deslumbrante brillo de la Nebulosa de la Mariposa.
Fuera del toroide, la emisión de átomos y moléculas crea una estructura en capas: Los iones que requieren más energía se concentran cerca del centro, mientras que los de menor energía se encuentran más alejados.
El hierro y el níquel trazan chorros que se expanden en direcciones opuestas desde la estrella central.
Primera evidencia de formación de PAHs
Sorprendentemente, también se detectaron hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs) en la Nebulosa de la Mariposa formando estructuras planas en forma de anillos.
Se cree que estas moléculas se forman cuando una burbuja de viento de la estrella central choca con el gas circundante.
Esta podría ser la primera evidencia de la formación de PAHs en una nebulosa rica en oxígeno, como es el caso de la Nebulosa de la Mariposa, y aporta información clave sobre la química y evolución de este tipo de nebulosas.
Fuente: Webb investigates complex heart of a cosmic butterfly



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