08 Mar Webb revela nuevas estructuras en la nebulosa L483
La luz en el infrarrojo cercano de alta resolución capturada por el Telescopio Espacial James Webb revela detalles y estructuras extraordinarios en la nebulosa L483.
Durante decenas de miles de años, las protoestrellas centrales de la nebulosa L483 han expulsado periódicamente parte del gas y polvo en forma de chorros rápidos y flujos ligeramente más lentos que se desplazan por el espacio.
Cuando las eyecciones recientes chocan con otras más antiguas, el material puede comprimirse y girar según las densidades de los elementos en colisión.
Con el tiempo, las reacciones químicas dentro de estas eyecciones y la nube circundante han dado lugar a diversas moléculas, como monóxido de carbono, metanol y otros compuestos orgánicos.
Dos protostrellas envueltas en polvo
Las dos protoestrellas responsables se encuentran en el centro de la estructura en forma de reloj de arena de la nebulosa L483, dentro de un disco opaco horizontal de gas y polvo frío que ocupa un solo píxel en la imagen.

Mucho más lejos, por encima y por debajo del disco aplanado, donde el polvo es más tenue, la luz de las estrellas atraviesa el gas y el polvo, formando grandes conos semitransparentes de color naranja.
Es igualmente importante notar que donde la luz de las estrellas se bloquea, se pueden observar formas oscuras en «V» desplazadas 90 grados con respecto a los conos naranjas.
Estas zonas pueden parecer vacías, pero en realidad contienen el polvo más denso, impidiendo que la luz estelar las atraviese.
La sensible cámara NIRCam (Cámara de Infrarrojo Cercano) del Webb ha detectado estrellas distantes como tenues puntos naranjas detrás de este polvo. En las regiones donde el polvo no oscurece la vista, las estrellas brillan con intensidad en blanco y azul.
Descifrando las eyecciones estelares
Algunas de las eyecciones y flujos estelares han terminado retorcidos o deformados dentro de la nebulosa L483. Un ejemplo se encuentra en el borde superior derecho, donde se distingue un prominente arco naranja.
Se trata de un frente de choque, donde el material más denso ya existente ha ralentizado la eyección de las estrellas.
Un poco más abajo, en la zona donde el naranja se encuentra con el rosa, el material aparece enredado en una estructura compleja. Estos detalles increíblemente finos, revelados por el Webb, requerirán estudios detallados para su interpretación.
En la mitad inferior de la nebulosa L483, el gas y el polvo parecen más densos. Si se observa de cerca, se pueden ver pequeños pilares de color violeta claro apuntando hacia los vientos estelares constantes de las protoestrellas.
Estos pilares se han formado porque el material dentro de ellos es lo suficientemente denso como para no haber sido dispersado aún.
La nebulosa L483 es demasiado grande para que el Webb pueda capturarla en una sola imagen, por lo que se decidió abarcar completamente la parte superior y los flujos de salida, mientras que la sección inferior solo se muestra parcialmente.
Reconstruyendo la historia de las eyecciones estelares
Todas las simetrías y asimetrías en estas nubes podrán explicarse según los investigadores vayan reconstruyendo la historia de las eyecciones estelares, en parte actualizando modelos que reproduzcan los mismos efectos observados.
Los investigadores también calcularán cuánto material han expulsado las estrellas, qué moléculas se han formado en las colisiones y cuál es la densidad de cada región dentro de la nebulosa L483.
Dentro de millones de años, cuando las estrellas completen su formación, es posible que cada una alcance una masa similar a la del Sol. Sus flujos de salida habrán despejado el área, disipando estas eyecciones semitransparentes.
Quedaría así un pequeño disco de gas y polvo, donde con el tiempo podrían formarse planetas.
La nebulosa L483 y su descubrimiento
La nebulosa L483 recibe su nombre en honor a la astrónoma estadounidense Beverly T. Lynds, quien publicó extensos catálogos de nebulosas «oscuras» y «brillantes» a principios de la década de 1960.
Para ello, examinó minuciosamente placas fotográficas (anteriores al uso del carrete) del primer estudio del cielo del Observatorio Palomar, registrando con precisión las coordenadas y características de cada objeto.
Estos catálogos proporcionaron a la comunidad astronómica mapas detallados de densas nubes de polvo donde se forman estrellas, constituyendo recursos fundamentales décadas antes de la era digital y del acceso generalizado a internet.
Fuente: Webb wows with incredible detail in actively forming star system



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