Científicos de la misión Juno de la NASA a Júpiter han descubierto que los volcanes en Ío, la luna de Júpiter, probablemente están alimentados por cámaras individuales de magma caliente turbulento, en lugar de un océano global de magma.

La misión Juno de la NASA a Júpiter estudia el vulcanismo de Ío

Científicos de la misión Juno de la NASA a Júpiter han descubierto que los volcanes de Ío, la luna de Júpiter, probablemente están alimentados por cámaras individuales de magma caliente turbulento, en lugar de un océano global de magma.

Este hallazgo resuelve un misterio de 44 años sobre el origen subterráneo de las características geológicas más llamativas de la luna Ío de Júpiter.

Ío, luna de Júpiter

De tamaño similar al de la Luna de la Tierra, Ío es conocida como el cuerpo volcánico más activo del sistema solar. Alberga aproximadamente 400 volcanes que expulsan lava y penachos en erupciones aparentemente continuas, lo que contribuye a recubrir su superficie.

Aunque Ío fue descubierta por Galileo Galilei el 8 de enero de 1610, su actividad volcánica no se detectó hasta 1979.

Fue ese año cuando Linda Morabito, científica de imágenes del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, identificó por primera vez un penacho volcánico en una imagen tomada por la sonda Voyager 1.

Desde el descubrimiento de Morabito, los científicos planetarios se han estado preguntando cuál es el mecanismo responsable de alimentar a los volcanes con la lava que se encuentra bajo la superficie.

Dos sobrevuelos muy cercanos

¿Hay un océano superficial de magma ardiente que alimenta los volcanes de Ío, o su fuente es más localizada?

Los científicos sabían que los datos de los dos sobrevuelos muy cercanos de la misión Juno de la NASA podrían ofrecer pistas sobre cómo funciona el vulcanismo de Ío.

La nave espacial Juno realizó sobrevuelos extremadamente cercanos a Ío en diciembre de 2023 y febrero de 2024, llegando a unos 1.500 kilómetros de su superficie, caracterizada por tener un aspecto similar al de una «pizza».

Durante estos acercamientos, Juno se comunicó con la Red de Espacio Profundo de la NASA, adquiriendo datos Doppler de alta precisión y doble frecuencia. Estos datos se usaron para medir la gravedad de Ío, al comprobar cómo esta afectaba a la aceleración de la nave.

Lo que la misión descubrió sobre la gravedad de Ío, gracias a estos sobrevuelos, reveló aún más detalles sobre los efectos de un fenómeno conocido como flexión de marea.

Flexión de marea

Ío está extremadamente cerca del gigantesco Júpiter y su órbita elíptica hace que gire alrededor del planeta en solo 42,5 horas. A medida que la distancia varía, también lo hace la atracción gravitacional de Júpiter, lo que somete a la luna a una compresión implacable.

Esta secuencia de cinco fotogramas muestra una gigantesca columna eruptiva del volcán Tvashtar en Ío, que se eleva 330 kilómetros por encima de la superficie. Fue capturada durante un período de ocho minutos por la misión New Horizons de la NASA mientras la nave espacial sobrevolaba Júpiter en 2007. Crédito: NASA/Johns Hopkins APL/SwRI.

El resultado es un caso extremo de flexión de marea en el que la fricción generada por las fuerzas de marea produce calor interno.

Esta flexión constante genera una energía inmensa que derrite partes del interior de Ío. Si Ío tuviera un océano global de magma, los científicos sabrían que la firma de su deformación por marea sería mucho mayor que la de un interior más rígido y sólido.

¿Un océano global de magma?

Por lo tanto, los resultados de la exploración del campo gravitacional de Ío por parte de la misión Juno de la NASA, podrían determinar si un océano global de magma se esconde o no bajo su superficie.

El equipo de la misión Juno comparó así los datos Doppler de sus dos sobrevuelos con observaciones de misiones anteriores de la NASA al sistema joviano y de telescopios terrestres.

Como resultado de esta comparativa, los científicos concluyeron que Ío no tiene un océano global de magma poco profundo.

El descubrimiento de la misión Juno de que las fuerzas de marea no siempre generan océanos globales de magma, hace que nos replanteemos lo que realmente sabemos sobre el interior de Ío.

Estos nuevos hallazgos tienen implicaciones para nuestra comprensión de otras lunas, como Encelado y Europa, e incluso de exoplanetas y supertierras. También ofrecen una oportunidad para reconsiderar lo que sabemos sobre la formación y evolución planetaria.

Juno: Más descubrimientos por venir

La nave espacial realizó su sobrevuelo científico n.º 66 sobre las misteriosas capas nubosas de Júpiter el 24 de noviembre. Su próximo acercamiento al gigante gaseoso será a las 12:22 a.m. EST del 27 de diciembre.

En ese momento, durante el perijove (cuando la órbita de Juno está más cerca del centro del planeta), la nave estará a unos 3.500 kilómetros sobre las capas nubosas de Júpiter y habrá recorrido 1.039 mil millones de kilómetros desde que entró en la órbita del gigante gaseoso en 2016.

Fuente: NASA’s Juno Mission Uncovers Heart of Jovian Moon’s Volcanic Rage

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