09 Oct Webb muestra en detalle la guardería estelar NGC 7129
Una nueva imagen del Webb revela un caldero de creación cósmica: El telescopio ha descubierto numerosas estrellas que antes permanecían ocultas tras nubes de polvo en la guardería estelar NGC 7129, situada a unos 3.300 años luz de la Tierra.
Webb captó esta imagen en luz infrarroja, capaz de atravesar la materia densa que dispersa o absorbe otros tipos de luz.
Esta región, repleta de objetos estelares en distintas etapas de su vida, ofrece la oportunidad de explorar cómo las estrellas moldean su entorno.
Guardería estelar NGC 7129
Las estrellas, motores de la creación de elementos, tienen ciclos de vida que comienzan con su nacimiento en nubes moleculares: regiones frías y densas de gas y polvo.

Debido a esos capullos de polvo, a menudo es imposible observar las estrellas jóvenes con muchos telescopios, sobre todo con aquellos que no pueden captar luz infrarroja.
Webb, sin embargo, tiene una gran sensibilidad a la luz infrarroja, lo que permite a los astrónomos mirar a través del polvo y estudiar el comienzo del ciclo de vida estelar.
Así, la guardería estelar NGC 7129 ofrece una oportunidad para observar las primeras etapas de formación de las estrellas.
Estrella LkH(alfa) 234
Las estrellas de este cúmulo se encuentran en distintas etapas de desarrollo, ya que las más masivas se forman y evolucionan con mayor rapidez. La más masiva, y madura, es la brillante estrella central de la región, LkH(alfa) 234.
Esta estrella, que presenta el patrón de difracción más destacado de la imagen, es una estrella anterior a la secuencia principal y tiene entre cinco y ocho veces la masa del Sol.
Estrellas como esta han terminado prácticamente de acumular masa y se contraen por efecto de la gravedad, lo que hace que aumente su temperatura. Con el tiempo, esta estrella fusionará hidrógeno, igual que el Sol.
A la izquierda de LkH(alfa) 234
La cavidad situada a su izquierda, de color dorado y unos 3,5 años luz de extensión, es la muestra más grande de la influencia de la estrella central en la guardería estelar NGC 7129.
Los chorros de material expulsados en una etapa anterior del ciclo de vida estelar excavan la densa nube molecular de hidrógeno.
Tanto esos flujos como la luz de la estrella energizan el gas y hacen que brille. Aunque gran parte del hidrógeno es expulsado, una cantidad considerable también se comprime, creando las condiciones necesarias para que se formen aún más estrellas.
Dentro de la cavidad pueden verse algunas de esas estrellas. Varias también son estrellas anteriores a la secuencia principal y emiten vientos estelares.
Las ondas de choque de proa cercanas (arcos de gas comprimido visibles junto a las estrellas) se forman cuando esos vientos empujan el gas energizado y crean cavidades más pequeñas.
En conjunto, las estrellas centrales y las que están incrustadas en la nube también crean el marcado borde que se observa en la parte superior de la cavidad dorada.
Su luz genera un entorno caliente que presiona contra el gas molecular más frío y denso situado fuera de la cavidad, y crea un límite conocido como región de fotodisociación.
En esta región, las moléculas de hidrógeno se descomponen en átomos.
Al influir en la temperatura y la química de la región, este conjunto de estrellas permite comprender cómo estas nubes moleculares se irán erosionando gradualmente a lo largo de millones de años.
El estudio de la guardería estelar NGC 7129 ayuda a investigar este proceso.
A la derecha de LkH(alfa) 234
La región situada a la derecha de la estrella central cuenta una historia diferente, aunque igual de caótica.
La materia grumosa de color rojo oculta objetos mucho más jóvenes que los de la izquierda: protoestrellas.
La etapa de protoestrella precede a la etapa anterior a la secuencia principal, y comienza después de que las nubes moleculares de gas y polvo se compriman y fragmenten.
A medida que las protoestrellas acumulan materia y aumentan su masa, expulsan flujos de material sobrecalentado.
Estos interactúan con la densa materia gris que las envuelve y generan choques que producen una apariencia texturizada. El resplandor rojo también es resultado de esta interacción.
Desde nuestra perspectiva, los flujos de varias estrellas se superponen, lo que da a la escena su aspecto caótico. Estos procesos contribuyen a dar forma a la región de formación estelar NGC 7129.
Otras regiones de NGC 7129
En la parte superior izquierda de la imagen, cerca de una nebulosa azul, pueden verse más de estos flujos protoestelares.
En el centro de la región azul hay una protoestrella rodeada por un disco de material con forma de rosquilla.
El disco proyecta una sombra sobre la nebulosa circundante, parecida a la de una estructura similar conocida como la «sombra de murciélago», observada por el telescopio espacial Hubble.
La alta resolución espacial del Webb revela numerosas estructuras complejas en el gas de la región.
Los astrónomos seguirán utilizando estos datos del Webb para estudiar cómo las estrellas y protoestrellas de la guardería estelar NGC 7129 influyen en el gas y el polvo que las rodean.
Fuente: Webb captures commotion from nebula’s stellar jets



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