16 Ene Una onda de choque desconcierta a los astrónomos
Utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (VLT de ESO), un equipo de astrónomos ha logrado obtener imágenes de una espectacular onda de choque alrededor de una estrella muerta, un hallazgo tan sorprendente como desconcertante.
El gas y el polvo que fluyen desde las estrellas pueden, bajo las condiciones adecuadas, chocar con su entorno y generar una onda de choque. Sin embargo, según todos los mecanismos conocidos, la pequeña estrella RXJ0528+2838 no debería presentar una estructura de este tipo.
Inesperada y misteriosa onda de choque
Este descubrimiento desafía nuestra comprensión sobre cómo las estrellas muertas (enanas blancas) interactúan con el medio interestelar.
«Hemos encontrado algo nunca visto y, lo que es más importante, completamente inesperado», afirma Simone Scaringi, profesor asociado en la Universidad de Durham (Reino Unido). «Nuestras observaciones revelan un potente flujo de salida que, según nuestro conocimiento actual, no debería existir», añade Krystian Iłkiewicz, investigador posdoctoral en el Centro Astronómico Nicolaus Copernicus de Varsovia.
En astronomía, el término «flujo de salida» se utiliza para describir el material expulsado por un objeto celeste, capaz en algunos casos de producir una onda de choque visible.
Sin disco de acreción
RXJ0528+2838 se encuentra a unos 730 años luz de distancia y, como el Sol, orbita alrededor del centro de la Vía Láctea. Durante su movimiento, la estrella interactúa con el gas que llena el espacio entre las estrellas, generando una onda de choque conocida como bow shock.

«Se trata de un arco curvado de material, similar a la ola que se forma delante de un barco», explica Noel Castro Segura, investigador en la Universidad de Warwick.
Este tipo de onda de choque suele estar asociada a material expulsado por la propia estrella, pero en este caso ninguna explicación convencional resulta satisfactoria.
RXJ0528+2838 es una enana blanca, el núcleo remanente de una estrella de baja masa, y forma parte de un sistema binario con una estrella compañera similar al Sol.
En estos sistemas, el material de la estrella compañera suele transferirse a la enana blanca formando un disco de acreción, desde el cual se originan flujos capaces de producir una onda de choque.
Sin embargo, RXJ0528+2838 no muestra signos de poseer un disco, lo que convierte en un misterio el origen de la nebulosa y de la onda de choque observada.
«La sorpresa de que un sistema aparentemente tranquilo y sin disco pueda generar una nebulosa tan espectacular fue uno de esos raros momentos de “wow”», señala Scaringi.
Observaciones con MUSE del VLT
La extraña nebulosidad fue detectada inicialmente en imágenes del Telescopio Isaac Newton, en España. Posteriormente, el equipo la estudió en detalle con el instrumento MUSE del VLT de ESO.
«Las observaciones con MUSE nos permitieron cartografiar la onda de choque con gran precisión y analizar su composición. Esto fue esencial para confirmar que la estructura se origina en el sistema binario y no en una nube interestelar no relacionada», explica Iłkiewicz.
La forma y el tamaño de la onda de choque indican que la enana blanca ha estado expulsando material durante al menos 1.000 años. Aunque aún no se comprende cómo una estrella muerta sin disco puede mantener un flujo tan prolongado, los astrónomos manejan una posible explicación.
Una fuente de energía oculta
Esta enana blanca posee un intenso campo magnético, confirmado por los datos de MUSE. Dicho campo canaliza el material procedente de la estrella compañera directamente hacia la enana blanca, evitando la formación de un disco.
«Nuestro hallazgo demuestra que incluso sin un disco, estos sistemas pueden generar flujos capaces de producir una onda de choque, revelando un mecanismo que todavía no entendemos», explica Iłkiewicz.
Los resultados apuntan a una fuente de energía oculta, probablemente el campo magnético, aunque este “motor misterioso”, como lo describe Scaringi, solo explica parcialmente la longevidad de la onda de choque observada.
Los datos indican que el campo magnético actual sería suficiente para sostenerla durante unos pocos cientos de años, menos de lo que sugieren las observaciones. Para comprender mejor este tipo de fenómenos, será necesario estudiar más sistemas binarios similares.
El futuro Extremely Large Telescope (ELT) de ESO permitirá analizar con mayor detalle estas estructuras y detectar nuevas ondas de choque asociadas a estrellas muertas, lo que ayudará a desentrañar el origen de esta enigmática fuente de energía.
Fuente: Astronomers surprised by mysterious shock wave around dead star



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